Esta vez fueron mis ojos los que lloraron por tí.
Tú siempre fuerte, ante cualquier peligro,
ante cualquier pérdida o derrota.
Siempre serás ese guerrero de la espada de plata
que esconde su alma rota,
su mochila con los golpes de la infancia,
sus zapatillas ya cansadas de escapar.
En tu escudo de hojalata
te escribo palabras de consuelo
para que te abracen en los malos sueños
mi risa y nuestros buenos momentos,
para que mis versos acorten distancias
y paren del reloj mis segunderos.
Hoy te doy todo aquello que te di,
y vuelvo a perder la compostura y sus restos.
Y es que mi corazón de costura
desea hilarse con tu amargura
para unirse contigo de nuevo,
y decirte en silencio cuánto lo siento.

Parce que vous savez que je serai toujours là.
JTA