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domingo, 12 de junio de 2011

Alicia en té

Salvándome
de naufragios que parecen accidente,
de huracanes sin fuego aparente.
Y mientras, lloro y río entre dientes.

Muerdo el polvo de mi cuarto cerrado,
convenciéndome de creerte.
Tal vez sea cierto:
nuestros salvavidas estaban
en mundos direfentes.

Sálvate también,
y piensa que las margaritas
sólo florecen en septiembre.

Contarás nuestra historia,
nuestras risas, y al recordarme
me harás eterna. Para siempre.

Sálvate.
Sálvame salvándote.
Tal vez ese sea
nuestro único aliciente.

Alicia en té...
nuevamente...

martes, 21 de septiembre de 2010

Horizonte

¿Exiten más cuentos, Alicia,
donde volver a ser la protagonista
del sueño del trapecista?


Este mundo en el que no creo en nada, pero creo en todo.
Este mundo en el que me poso para sentir las olas bajo mis pies.
Este mundo donde el vaivén araña constantemente mis entrañas.
Este mundo...

miércoles, 21 de julio de 2010

"Ajedrez de Alicia"

Comenzamos un juego de guerra vestidos de piratas. Creando en cada escaque un poema, y en cada verso una batalla. Mi bandera mis miedos proclama mientras la tuya de azar se disfraza, para esconder tras la tela una calavera blanca.
-Primer movimiento-

Dos rivales que en la cama se disputan el honor o simple fachada. Y entre sábanas me exiges pensamientos, y entre abrazos robas mi alma a través de besos. Tatuando mi cuello. Nos convertimos en gatos salvajes que se enfrentan cuerpo a cuerpo. Arañando irreales momentos.
-Segundo movimiento-

Comienzas a crear tus propias reglas, ilegales en la monotonía y en el tema. Olvidando que este tablero no es más que el reflejo de lo que proyectas: indiferencia puesta en escena. Quieres arrasar con todos mis peones, pues así la destrucción parece más sangrienta. Mientras, la fría y distante reina guarda en la manga el as que acabará con tus falsas promesas.
-Tercer movimiento-

A través del espejo y lo que Alicia encontró allí fue a un niño huérfano jugando a las cartas en cuadros dibujados en el suelo, creyendo ser el caballero rojo del que hablan los cuentos. Rió, relinchó, pataleó y salió corriendo, menguando en forma de cordero. Y es que Alicia se convirtió en princesa blanca del reino, al comprobar que desde que comenzó el juego, todo sería un absurdo sueño.
-Jaque mate-