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jueves, 7 de abril de 2011

De enamorados

Haciendo girar las dos manecillas del reloj,
para saber si el tiempo era necesario.
Dos corazones que se van partiendo en dos,
y entre los dos, los pies se enlazan sollozando.

Dos. Cientos de pedazos de nosotros a nuestro alrededor,
mirando, ingrávidos, ausentes, el panel de la estación.
Solos, con gente, con mucho ruido, pero en silencio,
sin saber si nuestro tren de Madrid llegaría a tiempo.

Tal vez se ponga su mejor vestido para la ocasión.
Tal vez, simplemente, venga deMorado,
y por ello, mucho más enamorado que nunca.

martes, 22 de junio de 2010

La última

Estaban acostumbrados a despedirse. Lo habían hecho tantas veces. Pero esta vez era la última. O una penúltima disfrazada de última. Lloraron en el andén del metro, amarrándose con fuerza y haciendo que el minuto que quedaba para la aproximación del tren fuera eterno. Pero sí, el tren llegó, y sus ojos desaparecieron en el túnel.
Ella había corrido tras él maleta en mano, sin dinero, sin voz con la que comunicarse... buscando un mundo común, mundo que ahora dejaba de tener sentido, que se dispersaba... que se despedía.
Ahora lo entendía. Comprendía que sus caminos iban por separado, que hasta el tiempo sería distinto, que sólo podrían llegar a imaginarse, a seguir sosteniendo sus imperturbables recuerdos entre sus manos.
Sí, todo había cambiado. Pero nada podría llegar a olvidarles.
Y ahí residía la belleza del desgaste. Diferente y extraña belleza.

viernes, 4 de junio de 2010

Buenas noches

Y el tiempo me volvió a recordar tu aroma, tu risa. Me volvió a hacer cosquillas mientras te observo, mientras dudo entre todas las formas de darte las buenas noches. Y siempre de la misma manera: cabizbaja y huyendo. Quiero reencontrarme con tus ojos, pero no soy capaz de lanzar una mirada a tu abismo, ni planear un roce inesperado.
A veces creo que sientes lo mismo, que nuestra poesía nunca dejó de componer, pero que el miedo por volver a cometer errores de críos nos aleja, y destruye todas las palabras que queremos decir, pero callamos. Pero sentimos. Pero siempre existirá un pero para no hacer nada. Para que nuestros cuerpos se queden inmóviles, uno frente al otro. En silencio.
Pero sí, me gusta nuestro silencio. Porque en él se esconde tu melodía, esa melodía que reclama mis versos, y que al compás serán capaces de volar, lentamente, hacia un cielo sin pasado, sin tiempo... Sin juegos.
Y si el tiempo te hizo recordar mis besos, susúrrame sonetos después de las 12, para que esta Cenicienta se descalce, amarre entre sus pies tus redes,y cante. Y sea ella misma. Sólo ella. Y deje de hacer de su vida un cuento. Nuestro cuento.
Sueño por siempre incompleto...

martes, 4 de mayo de 2010

Huida

quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco.

Molière.

Yo pensaba que no huía. Me atemorizaba la idea de reconocerlo. De reconocer que mi vida no es más que una huida sin fundamento. Huyo porque me da miedo enfrentarme con mis propios demonios, aquellos que rompen con mi silencio y me arrastran por el suelo. Huyo porque me miro en el espejo y no son alas ni cometas lo que desprendo, sino el cosquilleo de escarabajos negros que se ríen a mis espaldas cuando menos me lo espero.
Huyo, me aburro y me lamento. Creo que en nada creo, y en la nada me creo princesa de un cuento. Nado en la nada que creo, y correteo en busca de ranas que andan al compás del tiempo. Y el tiempo mata mi propio tiempo . Trabalenguas cotidianos escritos en verso.

sábado, 1 de mayo de 2010

Vuelvo a alzar el vuelo

Vuelvo a sentirte cerca,
a respirar tu aire,
a caminar en tus mismos pasos.
Dar la mano a tu viento,
y pasear despacio
por el embarcadero.
Vuelvo a abrazar a los sentimientos.

Volvemos a ir a destiempo,
a ser víctimas de los recuerdos.
Y la injusticia representa
el papel de verdugo
y me arranca la cabeza,
el alma. Mis grietas.

Vuelvo a convertirme en nada,
querer ser el soñador cuerdo
que intenta volar sin alas.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Quieta. Observando. Dudando

¿Cuál es el sueño de los que están despiertos?

Quiero de nuevo parar el tiempo, suspirar, desaparecer.

No conforme con el momento que me invade,

con las críticas de tristes hombres, miserables.

Quiero permanecer quieta, sin amagos permanentes,

sin lanzar si quiera una lágrima austera, pertinente.

¿Existen suspiros sinceros en este espacio infinito?

Callan cobardes sonrisas de hipócritas lamentaciones,

errores cometidos por furtivos domadores de caricias,

de gestos que no soportan más contemplaciones.

Mi alma grita agua escarchada de invierno, ardiente,

y calma los interrogantes que remarcan heridas,

preguntas huérfanas, sin patria, sin presente.