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miércoles, 5 de enero de 2011

Porque el cielo es del color de las hormigas

El silencio nos gobernó a todos.
No éramos capaces de mirarnos a los ojos: el dolor era demasiado intenso como para dejarle que se adueñase de nuestras lágrimas.
En primera fila una mujer mayor gritaba herida. Tú te desvanecías permaneciendo quieta, agarrándote a esos brazos gruesos, mirando al infinito de ese soporte de madera. Y entre tanto sollozo corrompido mis manos se alargaban para intentar rescatarte de todo aquello, para elevarte y mostrarte otro mundo que no fuera el de esta realidad. Realidad ruín y despiadada.
Mis esfuerzos por llegar a tu lado se veían distraídos por el colorido semblante de las flores que esperaban a reunirse con ella, y tan sólo deseaba que sintieses que siempre he estado y estaré a tu lado.

Hoy hablamos por teléfono, y entre murmullos y caricias me dejabas entrever que seguías tu camino, que seguías siendo fuerte. Y es que sigues siendo aquella niña que jugaba con hormigas y compartía sonrisas.



El cielo es del color de las hormigas.
http://www.youtube.com/watch?v=Dgw4_TqxJf0&feature=fvsr

Estoy realmente orgullosa de tu corazón valiente.Te quiero.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Vidrios de degustación

Se habían cansado de escribirse,
o tal vez de quererse.
Se habían cansado de reencontrarse,
de las risas a altas horas,
y de los crepes con sabor a chocolate.
Dejaron de regalarse gestos,
de compartir manta en invierno,
dejaron de dejar pasar el tiempo.
También de componerse versos.
Y fue en la ciudad donde todos poseen
pero de la que nadie es dueño,
aquella que era capaz de unir corazones
y destruir recuerdos.
Aquella que fue testigo
de amistades inquebrantables
y de solitarios deseos.

A veces oigo cristales romperse, y creo que simplemente es el viento que arrastra heridas pasadas para volver a renacer en felices recuerdos. A veces...

jueves, 23 de septiembre de 2010

París siempre fuiste tú

Porque París siempre fuiste tú.
Tu aleteo me hacía volar,
hasta las máximas profundidades
que escondía el asfalto.
Tu taconeo vital
llenaba de energía mi existencia,
y tu sonrisa, siempre dispuesta,
aumentaba mis ganas de soñar.
Fuiste hombro en el que llorar,
socorriendo cada lágrima inútil,
fuiste brazos con los que abrazar
ese cielo gris que nos gobernaba,
y que pintabas de azul turquesa
desde nuestra propia ventana.
Sí, fuimos peces.
Y corales.
Y mares cristalinos.
Fuimos, juntas, todo lo inabarcable,
y todo lo inexistente.
Porque fuimos y seguimos siendo,
seres diminutos, transparentes,
seres que se quieren...
Existen luces que alumbran más que una ciudad...
Bonne Anniversaire ma petite...

domingo, 16 de mayo de 2010

No me sueltes

Si miro al cielo
sé que mi retina creará lágrimas
y por eso ando cabizbaja.
Para perderme
en los asfaltos movedizos
que esconde Paris.
Agárrame fuertemente,
pues sólo tú eres capaz
de sostener mis heridas.
No me sueltes.
Nunca.
Ni en la distancia.
Ni en la penumbra.
Ni en el abismo.
No dejes que vuelva a llorar,
ni que me convierta en agua.
Que sólo quiero abrazarte.
Y reirte.
Y mirarte.
Sincera. Calladas.
Como siempre. Como antes.
Como tantas veces.

lunes, 12 de abril de 2010

La amistad y otros insultos

Pero yo no puedo ser sincera en el camino de la amistad,
porque me vuelven a tirar piedras si no logro callar.
Y decir lo que pienso, molesta, y ocultar lo que creo, aún más.
Y en mi boca se pelean abejas y siento veneno en el paladar.

Me morderé la lengua, y sentiré, quizás,
que sobro en este mundo egoísta.
Que este ya no es mi lugar.


sábado, 20 de marzo de 2010

Hoy que no estás

Y ahora me doy cuenta de que ya no estás.
Es increíble cómo algo tan pequeño deja un vacío tan grande.
Porque no es sólo tu cuerpo lo que se añora,
sino tu risa, tus gestos, tus travesuras... tu ser.
Me sale risa tonta, cuando recuerdo tus manos,
tu pierna en alto, tus botas de gato, tu mirarme y ya saber.
Paris a veces se queda mudo, porque añora tu voz.
Y abre sus brazos por si te encuentra,
y te abraza, fuertemente, para que nunca te escapes.
Pero, como bien sabes, no es el hecho de marcharte,
sino el echarte de menos cada instante,
lo que hace que te nombre, y me calle.


~Un amigo es una mano que siempre sostiene la tuya, estés donde estés, sin que importe la cercanía o la distancia~

Porque sostener mi mano fue lo más especial que pudieste hacer...

jueves, 11 de febrero de 2010

el silencio da un portazo...

A veces se callan las palabras para no querer decir perdón, o querer oír un lo siento.
A veces, sólo a veces, damos portazos contra la ignorancia de quien los escucha, y así creemos que nuestra furia se escapa, y simplemente se contiene. Un lágrima cae de quien intenta hacerse amigo de la puerta, mientras espera a que la abras, impaciente.
Siempre duele el silencio cuando no es bienvenido, siempre duele si quien lo pronuncia es tu doble alma, tu color verde azucena, tu tesoro perdido.
Yo sólo aprendí a hablar con los dedos, a dejarme arrastrar por este corazón ametrallado tantas veces.
Tal vez la amistad hoy no aplauda la función de las palabras. Si es así me convertiré, nuevamente, en triste mimo y callaré por siempre.