Sólo desaparezco si me borras.
Y tras el mantel escondo mis miedos,
aquellos que producen tus sombras.
Hoy dejo de creer en los cuentos
para hacerme seguidora de derrotas,
abismos que existen entre dos cuerpos
que se despegan y se nombran.
¿Existe una realidad incapaz de ser ficcionada?