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martes, 16 de marzo de 2010

locura por pleonasmo

Paris te envuelve
con el recuerdo de Madrid.
Has robado su belleza
y te has disfrazado con sus luces.
De eso has sido capaz,
de brillar más que esta ciudad,
de que tu arte abra mi puerta
hacia no sé dónde
pero hondo y lejos.
Has sido capaz de quedarte mudo
y que los gusanos me comiesen por dentro
añorando un suspiro tuyo,
un roce inesperado,
un hasta luego.
Paris pretende convertirse,
dentro de poco, en madrileño,
para sentirte a su lado.
Para ser, por momentos, su dueño.
Sí, vuelvo antes de que me nombres,
para mecer entre tus manos mis pies torpes,
y mirarnos sin tener que decir nada.
Mirándonos, sintiéndonos. Eso basta.
Dime que sientes lo mismo,
y abriré mis amplias alas,
saltaré por mi ventana
para estar allí, contigo,
y tropezar nuevamente por tu camino.


Y es que estuve hablando con esa niña que, aún teniendo miedo a las alturas, le encantaba cerrar los ojos y cometer locuras.

martes, 9 de marzo de 2010

Nuevo amanecer

Esta vez cambiaste el mar por un espectáculo de nieve en mi ventana, al amanecer del día, al amanecer de un pasado casi olvidado, fugaz. Me sentí extranjera entre tus brazos, y volví a perderme en el flash de tus ojos, tímidos... intensos. Recorrí tu cuerpo como tantas veces llegué a soñar, tumbada en la arena, en tu sal, inocente.
Volví a tropezar por tu camino, en una espiral de ilusiones de la que no sé si quiero salir. Volvimos donde todo pareció quedar perdido, donde tal vez nos volvimos a encontrar demasiado pronto, o demasiado tarde... pero encontrándonos y descubriéndonos nuevamente.
Esta vez no quiero fustigar al tiempo, quiero que vuele, sin prisas, paso a paso... sin preocupaciones, siendo ese ciclón perdido en tu oleaje, en tus emociones, en todo aquello que te hace gritar, y te calla.
Quiero volver a hacerte estremecer con mi mirada azul sincera, regalarte mi sonrisa de niña traviesa, susurrarte toda mi ideología sobre la vida alocada, guerrera.
Pero siempre en bajito, como siempre. Como antes.


Imagen de la artista Gloria Scharetg

lunes, 26 de octubre de 2009

tropiezo con nuestro mar

A veces tropiezo con nuestro mar, pretendiendo rescatar del pasado susurros sinceros, desdichados. Siento envidia de mis propios recuerdos, al contemplarme sentada en tu sal, en tu desierto de arena, donde el mundo gritaba poemas de pasión, y sonreía con su inocencia a la vida.
A veces pretendo renombrar al olvido, y rescatar errores cometidos por vergüenza, por juegos de niños en busca de soldados y princesas, tristes o contentas, pero valientes en sus hazañas, sinceras. Y así me mostré. Siempre. Por siempre.

A veces no sé si es el destino quien remarca mi presente, quien inunda mis cabellos o agita mis miedos al olvido, incomprendiendo nuestros temores, reevindicando nuestros pequeños momentos. Momentos eternos, perennes.

Seré tubérculo en busca de sueños.
Seré,tal vez, cebolla que llora, que ríe o simplemente... duerme.