que se tatuaron hace años en mis muñecas.
Sangre inestable
que, malintencionada,
remarcó todos los catorce de Octubre.
Y en mi mente la hojarasca
tapa aquellos sentimientos mutables.
Hace tiempo que no te recuerdo,
pero me conmueve pensarme entre lágrimas,
once destierros ya naufragan,
y desde entonces,
en bronce se destiñó mi triste hojalata.
Sonrisa Signal me llamabas,
y juré mantenerla por siempre,
para penetrar en aquellas almas
que deambulan desoladas, e impacientes
ensalivan sus intenciones y mis nalgas.
weeping nude. Munch
