No existen palabras más tiernas
que de voces sinceras.
Suaves, únicas.
Voces que llegan
a traspasar fronteras,
que sin gritar, susurran,
las canciones más bellas.
Me siento atrapada en tu espiral,
como el león que acecha
lentamente, a su presa,
y no puede escapar
de los restos del incendio,
de volar en tus sueños,
de tu verde mar.
Y quisiera poderte hablar,
poder contemplar tu arte,
y compartir, durante horas,
sueños de guerreros, de amantes,
que luchan por ese final
de los cuentos de antes.