martes, 13 de abril de 2010

El castigo de Caín

En la tierra de Nod te escondiste,
queriendo desaparecer tras el viento.
Creaste tu propio entierro
de rencores, odio.
Estiercol.
Teñiste de rojo tu cielo,
y en tus manos manchadas,
las pruebas culpan
tus miedos.

Te arrastras y te arrepientes,
queriendo deshacer tus juegos
de bufones, de pasiones egoístas.
Te lamentas de nuevo,
y pretendes volver con un "lo siento".
El mundo no consiente tu cobardía
y de tu ser ahora es dueño.
Condenados en Tullerías,
tu alma de mármol,
de escombro tus deshechos.

lunes, 12 de abril de 2010

La amistad y otros insultos

Pero yo no puedo ser sincera en el camino de la amistad,
porque me vuelven a tirar piedras si no logro callar.
Y decir lo que pienso, molesta, y ocultar lo que creo, aún más.
Y en mi boca se pelean abejas y siento veneno en el paladar.

Me morderé la lengua, y sentiré, quizás,
que sobro en este mundo egoísta.
Que este ya no es mi lugar.


miércoles, 7 de abril de 2010

Si no soy la excepción

Dicen que hay seres únicos. Que son capaces de reir y llorar , de entusiasmar y aburrir, de gritar y callar.Y todo al mismo tiempo. Esos seres únicos se encuentran rodeados de restos, marionetas que caminan acompasadas, sin que sus pasos proclamen nada, rebobinando hacia la nada. Ese nada que inunda sus vidas. Esas vidas que nadan en un mar de nadas.
Siempre pensé que era un Único. No por mi intento constante de luchar contra cualquier ley establecida, sino por aquellos ojos que me observan en mi camino. Aquellos que afirman mis etiquetas, que piden silencio mientras me miran por la mirilla de la puerta. Aquellos que, como yo, dejan de ser cobardes gusanos para convertirse en valientes guerreros, sinceros. Aquellos que también son un Único. Sí, aquellos.
Pero existe algo más. Algo que vuela sobre nuestras únicas cabezas. Algo con lo que nadie juega, y yo no soy, pues conmigo han jugado. Algo de lo que nadie se burla, y yo no soy, pues de mí se han burlado. Algo a lo que nadie daña, y yo no soy, pues a mí me han dañado. Muchas veces. Y otras tantas más.
Y ese algo es la excepción que confirma toda regla. Es aquella a quien convierten de niña a musa sin honestidad ni estrategias, aquella niña caprichosa y egoísta que escupe palabras mal sonantes y cree corregir a eruditos poetas. Aquella niña, fea, tonta, "muy tonta", y, con orgullo diré, perra.

¿Sabes?Me alegra no ser la excepción, porque, aunque no lo sea, lo que está claro es que tampoco soy como el resto.

Y es aquí cuando digo adiós con mi media mueca de chica traviesa.

martes, 30 de marzo de 2010

Nuestra pecera

Somos dos peces que intentan nadar,
sin ruta, sin reglas establecidas,
por un mar en calma.
Encerrados corazones que escapan,
ironía, por un desierto salvaje,
sin brújula, sin mapas,
sólo ellos.
Sólos. Eso basta.
Y entre cervezas, nuestras almas,
se disputan nuestra parcela de agua,
y en el Sena, nuestras risas, se empeñan
en ser cometas que empañan
espejos rotos, vidas pasadas.
Sí, somos peces que intentan nadar,
en una pecera de cristal.
Pero es nuestra, pequeña.
¿ Para qué conquistar océanos y mareas
pudiendo hacer de una pecera,
nuestra ciudad particular?

Mis buenas noches


Y este siempre será mis buenas noches de cada día

viernes, 26 de marzo de 2010

Tu espiral

No existen palabras más tiernas
que de voces sinceras.
Suaves, únicas.
Voces que llegan
a traspasar fronteras,
que sin gritar, susurran,
las canciones más bellas.
Me siento atrapada en tu espiral,
como el león que acecha
lentamente, a su presa,
y no puede escapar
de los restos del incendio,
de volar en tus sueños,
de tu verde mar.
Y quisiera poderte hablar,
poder contemplar tu arte,
y compartir, durante horas,
sueños de guerreros, de amantes,
que luchan por ese final
de los cuentos de antes.


martes, 23 de marzo de 2010

Palabras

Sol: A ver, cuéntame.
Mar: Todo es muy raro.Suelo decir lo que pienso a través de poemas...
Sol: Ya me lo veía venir. Te ha vuelto a pasar, ¿verdad?
Mar: Sí... pero bueno es igual, son tonterías, no me hagas caso. Si, además, tendrás que irte dentro de poco.
Sol: No hasta que no me cuentes qué te ha pasado.
Mar: Mejor lee.
Mar le entrega a Sol un poemario.Sol lee, le coge la mano.
Sol: Siéntelo sin hablar del tema. La magia está precisamente en el tabú del tema. Cuanto más hablas de un sentimiento más pierde la magia.
Mar: Lo sé. Y lo siento así. Sin embargo no puedo evitar adornar los sentimientos. Hacerlos grandes cuando en el fondo son meras ilusiones, vagas emociones... Pero me doy cuenta de que no es lo que yo escribo lo que crea confusión, sino la interpretación de lo que escribo por quien lo lee. Y me duele. Me duele llegar a esta situación de incomprensión por actitudes erróneas. Que pesen más las rimas alocadas que las miradas sinceras. Y lo peor es que no sé qué piensa. Y por eso yo tampoco sé qué pensar.
Sol: Él es como tú: vive cada mínimo detalle al máximo. Pero tiene tanto miedo a la pérdida de algo nuevo que siente que prefiere seguir soñando. Es más, tiene tanto miedo al dolor que se refugia en los pensamientos, y no se atreve a dar rienda suelta. Disfruta dentro de su miedo. Y tú disfrutas soñando.
Sol lee otro poema. Niega con la cabeza.
Sol: Hablas de un sentimiento puro, de belleza. Y sabes perfectamente que tampoco sientes eso.
Mar: No, claro que no.
Sol: Pero es lo que has transmitido. Al escribir exageras los sentimientos para que quede más bonito, ¿y qué consigues con eso?
Mar se resigna.
Sol:Ya puedes escribir algo para arreglarlo. Si te envuelves con las sábanas que habéis compartido, y te pasas toda la noche en vela, con ellas como vestimenta, así sólo conseguirás una cosa: asustar. En cambio, si las lavas y las dejas secar, cuando las vuelvas a utilizar radiarán por sí solas. Él no quiere hacerte daño, sólo que no sabe cómo actuar, y está esperando a que seas tú quien abra los ojos, para luego así poder mirarte, como antes, de una manera natural.
Mar: Tienes toda la razón. Esta vez escribiré sincera, sin adornos, sin sentimientos exagerados. Sin querer dañar, ni dañarme. Y así, tal vez, todo vuelva a ser como antes, y se rompa este absurdo silencio.
Mar arranca las hojas escritas del poemario y las tira a la basura. Comienza a escribir en la primera hoja en blanco.


"Palabras.
Tan sólo son palabras adornadas.
Palabras que hablan
sin cesar,
sin dejar
paso a las verdaderas palabras.
Sentimientos
expuestos a emociones idealizadas.
Apuntar con una pistola al alma,
y querer sacar del vacío, la nada.
Palabras.
Palabras que buscan,
en tu silencio,
simples palabras."